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Hallan una plataforma ritual gigante del VI milenio a.C., con entierros circundantes, en Arabia Saudí

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Vista aérea de la plataforma. Crédito: MADAJ, Marianne Cotty, Olivia Muñoz y Ronald Schwerdtner

El descubrimiento de estructuras de piedra monumentales en el antiguo asentamiento de Dumat al-Jandal, en el noroeste de Arabia Saudí, incluye una vasta plataforma triangular que pudo haber servido a los pastores nómadas para realizar rituales hace unos 8.000 años, según sugiere un equipo de arqueólogos con base a la datación por radiocarbono de los restos hallados en el lugar.

Las ruinas de Dumat al-Jandal son uno de los muchos enigmas prehistóricos de la región. Ahora las dataciones llevadas a cabo en Dumat se han establecido en un artículo publicado en la revista Antiquity por un equipo de científicos de Francia, Arabia Saudí e Italia, dirigido por la arqueo-antropóloga Olivia Muñoz (izquierda), del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

La noción de que detrás de esta monumetal construcción prehistórica no podrían estar los pastores nómadas que vivían en pequeños grupos ha sido deshechada. Enclaves como Göbekli Tepe, en Turquía, que datan de hace más de 11.500 años, dan fe de que, independientemente de la estructura social, los cazadores-recolectores nómadas fueron capaces de realizar grandes esfuerzos colectivos.

Las ruinas monumentales prehistóricas en el asentamiento-oasis de Dumat al-Jandal no son únicas en ese sentido; se han encontrado miles en la península arábiga y en el sur del Levante desde el advenimiento de las imágenes satelitales, y gracias al hecho de que el desierto carece de una cubierta vegetal. Otros sitios incluyen los llamados «cometas» (alineaciones de piedras que los arqueólogos creen que pueden haber servido como grandes trampas para cazar, derecha), tumbas y otras plataformas del tipo encontrado en Dumat, informa Muñoz.

«Sin embargo, pocas han sido exploradas, y a menudo es difícil datarlas, lo cual es una de las novedades que presenta nuestro estudio», dice ella.

Enclave ritual durante 2.000 años


En Dumat al-Jandal, los restos humanos encontrados en y alrededor de las ruinas monumentales, así como en tumbas cercanas, abarcan desde hace casi 8.000 años a. C. hasta el 50 d.C., según han determinado los arqueólogos con base a dataciones realizadas mediante radiocarbono.
Durante la Edad del Hierro, el asentamiento se convirtió en una ciudad-estado amurallada, conocida en parte por su gran templo dedicado a la diosa Ishtar. Pero la adoración en este lugar probablemente se remonta mucho más atrás.

«La enigmática plataforma triangular estaba rodeada por paredes exteriores de piedra seca, una de las cuales contenía dos nichos. La forma triangular estaba llena de grandes e irregulares piedras, pero las mismas no provenían de paredes colapsadas, sino que forman parte de la construcción original, es decir, la plataforma se había llenado con tales piedras desde el principio», comenta Muñoz a Haaretz.

Vista de los nichos de la plataforma. Crédito: Olivia Muñoz y Marianne Cotty


Los resultados indican que la plataforma se construyó en varias fases hace entre 8.000 y 7.000 años, y debajo del relleno de piedras había uno o más cuerpos humanos, aparentemente adultos. La condición de los huesos dentro de la plataforma era demasiado decrépita como para esperar mucho de ellos, pero los arqueólogos observaron que algunos de los huesos largos se habían deformado por el peso de las piedras y el sedimento sobre ellos. Esta circunstancia indicaba que los huesos todavía podían contener colágeno cuando se colocaron en su lugar de descanso final: no se habían secado por completo.

«Su organización en el repositorio -desarticulados y depositados desordenamente- muestra que este era un enterramiento secundario, es decir, los cuerpos se descomponían en otro lugar y solo ciertos huesos eran seleccionados y llevados a la plataforma», dice Muñoz. «La deposición de restos humanos fue probablemente de gran importancia simbólica desde los primeros días del uso de la plataforma, la cual puede haber sido un lugar de conmemoración en aquel tiempo».
Vale la pena recordar que el entierro secundario era en gran medida la norma en el antiguo Levante y Oriente Próximo. Cajas de huesos -osarios, derecha- se han encontrado en muchas tumbas antiguas en la región, incluido el actual Israel. Eran el depósito final de los esqueletos después de la descomposición del cuerpo.

«El entierro secundario dentro de esta plataforma enigmática sugiere que el edificio monumental cumplió un propósito ritual, probablemente una función funeraria», detalla Muñoz.

Además, la plataforma está orientada a lo largo de un eje oeste/noroeste a este/sureste, correspondiente al amanecer y el atardecer de invierno. Y lo más intrigante: «Su monumentalidad y su larga duración de uso (durante al menos dos milenios) sugieren que fue un lugar de conmemoración colectiva para actividades sociales y rituales, así como un ancla material de la memoria social y la construcción de la identidad», dice Muñoz.

La plataforma durante la excavación. Crédito: © MADAJ


Relaciones comerciales con el antiguo Egipto


Otro conjunto de restos humanos encontrados en Dumat al-Jandal, en un depósito a unos 20 metros de la plataforma, estaba desorganizado en tal grado que ello sugiere fueron extraídos posiblemente por ladrones de tumbas prehistóricos.

Este conjunto de huesos provenía de al menos cinco adultos y un niño pequeño. Sus restos datan de hace entre 5.400 a 5.000 años. La probabilidad de que hayan estado protegidos en una tumba durante al menos algún tiempo se basa en su limitada descomposición.
Junto con los cuerpos los arqueólogos encontraron 13 cuentas de collar: dos cuentas cilíndricas de concha, tres cuentas cilíndricas de piedra, tres cuentas planas de piedra blanquecina y cinco cuentas de cornalina. Posteriormente, se encontraron más cuentas de cornalina en una tumba saqueada a unos 20 metros de la plataforma triangular, que data de una época posterior: hace entre unos 2.150 a 1.970 años.

Distintos tipos de cuentas halladas.


Por tanto, y en primer lugar, dado que Dumat está en medio del desierto las conchas tuvieron que venir de lejos. Y por lo que respecta a las cuentas de cornalina, esta es un mineral, variedad de la calcedonia, es semitranslúcida de color rosa, naranja, rojo o marrón, un tipo de cristal de cuarzo. Aunque las cuentas no orgánicas no pueden datarse a partir de los contextos de su descubrimiento, los arqueólogos deducen que las cuentas de cornalina halladas en los dos depósitos dicen mucho. La pregunta es de dónde provenían estas piedras semipreciosas. Las cinco encontradas en el conjunto desorganizado de huesos de más de 5.000 años atrás pueden haber sido de origen local, en términos relativos.

Los arqueólogos notaron, en un descubrimiento separado, la existencia de percutores de sílex que aparentemente se habían usado para trabajar piedras duras en Rajajil, a solo 32 kilómetros de Dumat al-Jandal. También observaron la existencia de un taller de cuentas de cornalina a 270 kilómetros al suroeste del oasis, en Tayma.

«Las cuentas encontradas en Tayma muestran tamaños similares y presentan el mismo conocimiento tecnológico», escribe el equipo de arqueólogos.

Por otro lado, las cuentas de cornalina encontradas en la tumba saqueada que data de hace aproximadamente 2.000 años fueron descubiertas junto con conchas marinas del Mar Rojo, una cuenta de loza con esmalte verde claro típicamente egipcia y un amuleto en forma de escarabajo también procedente del antiguo Egipto.

Otra vista de la plataforma durante la excavación. Crédito: Olivia Muñoz y Marianne Cotty


Todo ello, sugieren los arqueólogos, indica relaciones comerciales entre los habitantes de Dumat al-Jandal y Egipto en ese momento posterior a través de una ruta terrestre por el desierto del Sinaí.
Los arqueólogos también se detienen en el análisis del escarabajo, un hallazgo raro en el contexto saudita. Se han encontrado menos de una docena, y este es el primero que aparece en el desierto central, lejos de la costa. El mismo conserva rastros de esmalte azul y está grabado con una estlización humana, probablemente un faraón basándose en su tocado y en que lleva una falda larga plisada de la que sobresalen cobras. Su brazo derecho cuelga hacia abajo y el izquierdo se levanta frente a él. Típico de un subconjunto de escarabajos faraónicos.

Quién pueda ser el faraón es otro asunto. El estilo podría fecharse en el Imperio Nuevo, periodo que abarca desde el siglo XVI hasta el siglo XI a. C., aunque los ejemplos de un faraón de pie o arrodillado con cobras a su lado son más frecuentes en los escarabajos del período de Ramsés I, que comenzó a fines del siglo XIII a. C.

Olivia Muñoz frente a la plataforma durante la excavación en Dûmat al-Jandal. Crédito: Marianne Cotty


Esta sería una última evidencia que sugiere que los pueblos prehistóricos eran perfectamente capaces de mantener un activo comercio. Solo por poner un ejemplo: alguien en una ciudad neolítica al norte de Jerusalén, en Motza, hace 9.000 años, era un orgulloso propietario de una cuchilla hecha de obsidiana, también conocido como vidrio volcánico, y que probablemente provenía de Anatolia, al otro lado del mar Mediterráneo.

Además, el mineral de cobre de Chipre llegó hasta Escandinavia durante el Calcolítico tardío, y, por otro lado, se ha descubierto que una tumba en Dinamarca contenía una cuenta de vidrio hecha por el fabricante que suministraba este tipo de cuentas al faraón Tutankamón, nada menos.

«La presencia de objetos de estilo egipcio en la plataforma descubierta se explica por su proximidad al Sinaí y al Levante meridional, donde grandes cantidades de egipcios junto con sus tallas de escarabajos circulaban desde principios del segundo milenio antes de Cristo hasta al menos mediados el primer milenio antes de Cristo», resume equipo de arqueólogos. De hecho, algunas tallas de escarabajos también se han encontrado en excavaciones arqueológicas realizadas en Israel.

Las muestras arqueológicas del área de la plataforma y la necrópolis fueron recolectadas por los arqueólogos desde 2015 dentro del Proyecto Dumat al-Jandal dirigido por Guillaume Charloux, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, en colaboración con el Ministerio de Cultura de Arabia Saudí.

Fuente: hareetz.com | 10 de junio de 2020



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